¿Por qué será que Dios no me quiere?

Tomasito podés oírme? Tomasito podés verme?

La muerte y yo te hablamos desde la Ciudad Baigón, estábamos por tomar un Vuelo a Sidney.
Nos vamos, se viene un Tsunami ya vemos caer Ramas desnudas y hasta veo Una rata muerta entre los Geranios. Todos a los botes! Dirían algunos, nosotros no, preferimos ser como el Veneno paciente.
Mientras El tábano en la oreja me molesta, escucho a la muerte que me dice: “Bebamos de las copas lindas. Que sea esta una Ceremonia durante la tormenta” acusa y acepto mirando mi Tatuaje del Pabellón Séptimo.
Vino Mariani para el, Black russian para mi… es mucho mejor que mi época de Martinis y tafiroles.
 
Sabes qué? Voy a despedirme de la La piba del Blockbuster, si si recordás bien, es la que Pedia siempre temas en la radio. Simplemente tengo que decirle adiós y no verla mas, yo sé que No es Dios todo lo que reluce, pero cuesta reconocerlo cuando descubrís que te pueden hacer temblar. Debería dejar de lado esta Sopa de lagrimas. Se que no todos los envases son retornables Y mientras tanto el sol se muere… No pasa un minuto más, siempre nos queda un minuto menos.
Y cuando quieras buscar al lobo nuevamente, tal vez nadie te advierta que Te estás quedando sin balas de plata y entonces será tarde.
Lo sé, lo ideal sería olvidar todo, hacer de cuenta que nunca paso nada, conocernos de nuevo…

Ohh la hermosa Amnesia es El tesoro de los inocentes.

Bien, te dejo, tomaremos el Flight 956.
Este Torito es muerto.

Adieu! Bye Bye! Aufwiedersehen!

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