Promesas

Caminamos hasta la cornisa.
Le pido que me escuche, que solo quiero explicarle…
Me interrumpe, dice que me agradece por traerla pero que me vaya y da un discurso profético de cómo todo será mejor cuando allá tiempo.
Parpadea justo, no puede ver cuando la bala le perfora el pecho.
El viento aúlla eléctrico.
Le lleva cuatro segundos caer y tocar el suelo.
Vuelvo al auto, tomo un trago, miro su foto y le explico lo que quería explicarle.
Un silencio me da la razón y otro me dice que no va a contestarme.
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